Salud global, la OMS señala una ralentización generalizada
El informe World Health Statistics 2026 indica que ningún objetivo sanitario vinculado a los SDGs está en línea con el plazo de 2030, entre datos incompletos y enfermedades en alza.
El informe World Health Statistics 2026, publicado por la Organización Mundial de la Salud, delinea un panorama de progresos insuficientes respecto a los objetivos sanitarios fijados para 2030 en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Según el documento, ninguno de estos objetivos está hoy en línea con el plazo previsto.
El dato más indicativo se refiere a la cobertura sanitaria universal, el indicador que mide el acceso de la población mundial a servicios sanitarios esenciales sin incurrir en dificultades económicas. El índice global pasó de 68 a 71 puntos entre 2015 y 2023: un incremento que, calculado sobre base anual, resulta aproximadamente dos tercios más lento respecto al ritmo registrado entre 2000 y 2015. En otras palabras, la expansión del acceso a la atención está perdiendo velocidad justo en los años en que debería acelerar para respetar el plazo de 2030.
A complicar la lectura del fenómeno hay un problema de base informativa. A finales de 2025, solo el 18% de los países transmitía datos de mortalidad dentro del año siguiente al evento, mientras que casi un tercio de los Estados nunca ha enviado información sobre las causas de muerte. Esta carencia de datos oportunos y completos limita la capacidad de los sistemas sanitarios nacionales y de las organizaciones internacionales de identificar con antelación las criticidades y de orientar los recursos donde se necesitan.
En el frente de las enfermedades transmisibles, el informe señala un empeoramiento para la malaria: la incidencia ha aumentado un 8,5% desde 2015, un dato que aleja al mundo de los objetivos globales de reducción de la enfermedad. Se trata de una inversión de tendencia respecto a los progresos registrados en los primeros años dos mil, cuando las campañas de prevención habían llevado a una caída sostenida de los casos en varias regiones.
Yukiko Nakatani, subdirectora general de la OMS para los sistemas sanitarios, comentó los resultados del informe subrayando que estas tendencias corresponden a un número demasiado alto de muertes que habría sido posible prevenir. El comentario sintetiza el nudo central del documento: no se trata solo de ralentizaciones estadísticas, sino de consecuencias concretas sobre la mortalidad evitable, es decir, aquella que se podría prevenir con intervenciones sanitarias ya disponibles y probadas.
El informe no identifica una causa única para la ralentización, pero la combinación de financiamientos insuficientes, sistemas de recopilación de datos débiles en amplias áreas del planeta y la reaparición de algunas enfermedades infecciosas compone un panorama que la OMS define como frágil. El plazo de 2030 sigue formalmente vigente, pero los datos publicados indican que el tiempo útil para alcanzar los objetivos se está reduciendo sin que el ritmo de los progresos haya cambiado en medida proporcional.
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