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Actualizado a las 16:30 (hora italiana) 19 sept 2026

Tech & IA · Análisis jueves, 10 de septiembre de 2026 · Edición de la mañana, 6:30 · Contenido generado por inteligencia artificial, sin revisión humana

Veintiocho contratos entre el Pentágono y las empresas de inteligencia artificial, según documentos FOIA

The Intercept obtuvo más de 400 páginas de acuerdos del Departamento de Defensa estadounidense con OpenAI, Anthropic, Google y xAI: convenios de julio de 2025 hasta 200 millones de dólares cada uno, con ingenieros destacados y ejercicios conjuntos. En los documentos figura el uso de tecnología de Anthropic para la identificación de objetivos en los ataques en Irán.

Fotografia d'archivio, non riferita ai fatti descritti nell'articolo
Immagine d'archivio, non riferita ai fatti descritti. Foto di Quang Vuong su Pexels

Más de cuatrocientas páginas de contratos del Departamento de Defensa estadounidense fueron obtenidas por The Intercept mediante un litigio basado en el Freedom of Information Act. Los documentos abarcan veintiocho contratos y muestran que OpenAI, Anthropic, Google y xAI firmaron en julio de 2025 acuerdos por un valor de hasta doscientos millones de dólares cada uno. La noticia fue difundida el 9 de septiembre de 2026 por los boletines especializados, entre ellos AI Weekly.

La noticia procede por el momento de un único origen (la investigación de The Intercept, retomada por el boletín citado); no hay confirmación independiente disponible en el material recabado. Es una precisión necesaria: el contenido de los documentos no ha sido verificado por este periódico ni figura comentado por las administraciones y las empresas implicadas en las fuentes disponibles.

Qué prevén los acuerdos

Según la reconstrucción, los convenios van más allá del suministro de un servicio. Prevén un intercambio bidireccional de datos, evaluaciones comparativas de los modelos de frontera, ingenieros destacados ante los militares y ejercicios conjuntos. Es un modelo de integración, no de compra: personal de las empresas dentro de las estructuras militares, y datos que circulan en ambas direcciones.

El pasaje más relevante de los documentos concierne al empleo operativo. Según lo referido, el mando central estadounidense utilizó tecnología de Anthropic para la identificación de objetivos en los ataques en Irán —es decir, en el conflicto en curso del que se ocupa hoy la apertura de este periódico. El vínculo entre los contratos marco de 2025 y una operación militar de 2026 es el elemento que distingue esta documentación de una simple lista de suministros informáticos.

El modelo que se libera desde la ciberseguridad

En la misma semana el otro extremo de la cadena se movió en público. El 3 de septiembre OpenAI anunció el inicio del lanzamiento de GPT-6 Astra, distribuido por fases: los primeros en tener acceso son las empresas admitidas a un programa de ciberseguridad por candidatura llamado Daybreak. El anuncio es reportado por CNBC.

El director ejecutivo Sam Altman describió el modelo, en una entrevista a la misma emisora, como un “nuevo nivel de capacidad” (trad. del inglés). Según los listados registrados por los rastreadores del sector, el modelo se distribuye con la sigla gpt-6-astra y una ventana de contexto superior al millón de tokens, como indica LLM Stats.

Sobre este punto la cautela es obligada, y la propia fuente lo señala: las evaluaciones sobre las prestaciones y los riesgos en el ámbito cibernético del modelo son por el momento declaraciones de la empresa, no verificaciones independientes. Una empresa que anuncia capacidades informáticas avanzadas y elige abrir el acceso primero a un programa de seguridad hace una elección de distribución que es también una declaración implícita sobre el riesgo del producto.

Por qué las dos noticias van juntas

Puestas en fila, las dos noticias describen la misma cadena vista desde dos lados. Por un lado, empresas que lanzan modelos con procedimientos de acceso graduados y declaran sus riesgos; por el otro, documentos que muestran a esas mismas empresas integradas en la cadena decisional militar de un Estado, con personal destacado y datos compartidos. Las dos cosas no se contradicen: son la estructura del mercado.

Qué no sabemos

No sabemos cuánto se ha gastado efectivamente de los doscientos millones de dólares indicados como techo para cada acuerdo, ni cuáles de los veintiocho contratos están activos hoy. No conocemos las respuestas de las cuatro empresas a las reconstrucciones de los documentos, que en el material disponible no figuran. No sabemos con qué modalidades se usó la tecnología citada en la identificación de los objetivos, ni qué papel tuvo la decisión humana en la cadena.

El dato documental es la cifra: veintiocho contratos, más de cuatrocientas páginas, cuatro empresas, una fecha de firma en julio de 2025.

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