Von der Leyen abre a Canadá en la Unión, Trump amenaza con aranceles durísimos
En el discurso sobre el Estado de la Unión la presidenta de la Comisión Europea propone un plan contra el calor extremo y un estatus especial para Canadá; desde Washington llega la amenaza de recortar el comercio con Europa.
El 16 de septiembre de 2026, en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen pronunció ante el Parlamento Europeo el discurso anual sobre el Estado de la Unión. En el centro de la intervención, un paquete de medidas ligadas al clima y un anuncio que afecta directamente a las relaciones transatlánticas: la apertura de un estatus de “miembro asociado” de la Unión para Canadá.
Entre las propuestas, una nueva Climate Insurance Alliance nacida para colmar una brecha que la propia presidenta cuantificó: hoy solo el 25% de las pérdidas causadas por catástrofes naturales en Europa está cubierto por seguros privados. Von der Leyen citó también el impacto de las olas de calor estivales en el continente, hablando de 35.000 muertes en exceso y de 660.000 hectáreas de superficie quemada. Sobre este punto, la presidenta insistió en la necesidad de acelerar el ritmo de la acción europea contra los efectos del cambio climático.
El discurso abordó también la inteligencia artificial: von der Leyen pidió ralentizar el desarrollo de los modelos más avanzados, los llamados frontier AI, por razones de seguridad — un capítulo que se suma, sin sustituirlo, al capítulo climático de la intervención.
La novedad institucional más relevante concierne sin embargo a Canadá. Por primera vez un jefe de gobierno fue invitado al discurso sobre el Estado de la Unión: el primer ministro canadiense Mark Carney asistió a la intervención en el marco de la propuesta con la que la Comisión abre el camino para que el país se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Según la Comisión, los intercambios de bienes entre la Unión y Canadá crecieron un 75% en menos de una década, un resultado atribuido al acuerdo de libre comercio CETA ya en vigor entre las partes.
En el mismo discurso, von der Leyen relacionó con los riesgos para la seguridad europea dos episodios distintos de las semanas anteriores: un dron que entró en el espacio aéreo de Lituania y fue derribado por cazas de la OTAN, y el lanzamiento de cohetes de señalización por parte de un buque de guerra ruso cerca de un helicóptero danés. La presidenta calificó de peligroso e imprudente el comportamiento ruso en la base de ambos casos, subrayando que se trata de episodios que se repiten en el tiempo y no de hechos aislados, aunque tratándolos como casos separados y no como una única secuencia.
La propuesta sobre Canadá produjo una reacción inmediata desde Washington. Según informa El País, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con aranceles muy severos o un recorte del comercio con Europa en diversos ámbitos, si juzgara hostil el proyecto de un Canadá asociado a la Unión. La amenaza llega pocas horas después de la propuesta de Estrasburgo y liga, por primera vez de forma explícita, el expediente comercial transatlántico con la partida institucional canadiense.
El calendario del enfrentamiento prosigue sin pausa: según El País, se espera que el primer ministro Carney comparezca el 17 de septiembre ante el pleno del Parlamento Europeo, el mismo día en que se hizo pública la amenaza de Trump. Aún no está claro qué contenidos concretos tendrá el estatus de miembro asociado, ni si la amenaza comercial estadounidense se traducirá en medidas efectivas en los próximos días.
El enfrentamiento entre las dos orillas del Atlántico prosigue por tanto en un doble carril: el trámite técnico del estatus canadiense en Bruselas y la audiencia de Carney en Estrasburgo el 17 de septiembre, mientras que desde Washington no han llegado hasta ahora medidas concretas más allá de la declaración de Trump.
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