Las muertes por Sida en el nivel más bajo en más de treinta años
El nuevo informe de ONUSIDA registra 570 mil decesos en 2025, con una caída del 57% desde el pico de 2010; sin embargo, la agencia advierte que los recortes a la financiación internacional corren el riesgo de invertir la tendencia.
En 2025 las muertes relacionadas con el Sida descendieron a 570.000 en el mundo, una caída del 57% respecto al pico registrado en 2010. Es el nivel más bajo en más de tres décadas, según el informe especial publicado por ONUSIDA, el programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, de cara a la conferencia AIDS2026.
La mejora afecta a la población global afectada por la epidemia: también las nuevas infecciones por VIH han disminuido, un 42% desde 2010. El dato sigue estando, sin embargo, lejos de la eliminación de la transmisión: solo en 2025, 1,2 millones de personas se infectaron en el mundo, una cifra que mide cuánto trabajo queda por hacer junto al progreso registrado en el frente de la mortalidad.
El dato sobre las muertes procede del informe especial de ONUSIDA para la conferencia AIDS2026, un documento de la agencia de las Naciones Unidas encargada de monitorear la respuesta global a la epidemia. Se trata, por tanto, de una estimación elaborada por el organismo de vigilancia internacional de la materia, no por un sujeto que obtiene un beneficio comercial directo del dato comunicado — una distinción que refuerza su fiabilidad como medida de un fenómeno sanitario global, aunque sigue siendo una estimación agregada a escala mundial y no un estudio clínico sobre una muestra definida.
El mismo informe introduce un elemento de cautela sobre el futuro: ONUSIDA advierte que las reducciones de la financiación internacional destinada a la respuesta al VIH corren el riesgo de provocar un recrudecimiento de la epidemia, anulando parte de los progresos registrados en el último quindenio.
El cuadro, en su conjunto, relata por tanto un doble dato: por un lado, el número más bajo de decesos relacionados con el Sida en más de treinta años; por otro, un flujo de nuevas infecciones — más de un millón de personas solo en 2025 — que sigue siendo la medida de cuánto no se ha alcanzado todavía la meta del fin de la epidemia.
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