Acuerdo Trump-Putin sobre el diésel, por la noche drones ucranianos sobre la terminal de Rostov
Washington suspende durante seis meses las sanciones sobre el gasóleo ruso tras la llamada telefónica entre los dos presidentes. Pocas horas después, un ataque con drones incendió una instalación petrolera en la región rusa de Rostov.
La noche del 9 de octubre Donald Trump y Vladimir Putin acordaron por teléfono un plan de suministros de gasóleo ruso a los mercados internacionales. Según lo referido por Trump, el acuerdo prevé más de trescientas mil toneladas de diésel de entrega inmediata, otras quinientas mil en noviembre y luego un millón, hasta un total de aproximadamente 4,8 millones de toneladas. El Departamento del Tesoro estadounidense concedió en paralelo una suspensión de seis meses de las sanciones sobre el diésel ruso en los mercados mundiales.
Trump definió la conversación como “una conversación de gran éxito con el presidente ruso Vladimir Putin”. Desde Moscú, Putin confirmó la disponibilidad rusa para abastecer de petróleo y derivados tanto al mercado estadounidense como al global, añadiendo estar “convencido de que esto tendrá un impacto positivo en toda la economía global”. El diario ruso Kommersant, citando declaraciones atribuidas a los dos presidentes y a fuentes gubernamentales rusas, confirmó los contornos del acuerdo.
Pocas horas después, en la noche del 9 al 10 de octubre, drones atacaron la terminal petrolera NZNP en la región rusa de Rostov, provocando un vasto incendio. El gobernador de la región declaró que desde el inicio de la tarde anterior se habían derribado más de cincuenta drones. La instalación atacada tiene una capacidad proyectada de aproximadamente 2,5 millones de toneladas anuales. La noticia del ataque fue recogida por Ukrainska Pravda, que cita al gobernador regional y al medio independiente ruso Astra junto con materiales de monitoreo independientes.
La coincidencia temporal entre el anuncio del acuerdo energético y el ataque a la terminal muestra el doble carril por el que se mueve el conflicto: por un lado una diplomacia económica que reabre canales comerciales entre Moscú y Washington, por otro una guerra que encuentra en las infraestructuras petroleras rusas uno de sus frentes más activos. El acuerdo sobre el diésel no concierne directamente al frente ucraniano, pero llega en los días en que en Miami prosiguen conversaciones separadas entre la delegación ucraniana, los enviados estadounidenses y representantes europeos sobre la hipótesis de un alto el fuego limitado a las infraestructuras energéticas y al Mar Negro.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky criticó públicamente el acuerdo sobre el diésel, sosteniendo que Rusia lo usará para financiar nuevos ataques. Queda por ver si la suspensión de las sanciones estadounidenses se mantendrá durante el plazo indicado de seis meses o si nuevos episodios como el ataque de Rostov empujarán a Washington a revisar los términos acordados con Moscú. El número de drones implicados en el ataque y la magnitud de los daños a la instalación no han sido confirmados por fuentes independientes adicionales respecto al gobernador regional y a los medios citados.
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