Los satélites confirman la fiabilidad en la medición de las emisiones de metano
Un estudio publicado en Nature puso a prueba doce satélites frente a liberaciones controladas de metano en Arizona: los sensores dedicados detectaron hasta el 100% de los eventos.
Un grupo de investigadores de la Stanford University sometió a doce satélites a una comparación directa con liberaciones controladas de metano realizadas en Arizona, en un estudio publicado en la revista Nature. El objetivo del experimento era verificar en qué medida los sistemas de observación desde el espacio son efectivamente capaces de detectar emisiones reales de un gas de efecto invernadero que sigue siendo difícil de medir a gran escala con otros instrumentos.
Los resultados indican que los sensores diseñados específicamente para detectar metano registraron entre el 92 y el 100% de los eventos escenificados durante la experimentación. Se trata de un margen de precisión elevado para instrumentos que operan a cientos de kilómetros de distancia de la superficie terrestre, y que refuerza la fiabilidad general del monitoreo satelital de las emisiones.
El experimento duró un año e incluyó 746 pruebas, con caudales de liberación comprendidos entre 9,5 y 1.183,7 kilogramos por hora. Los datos recopilados fueron procesados por 15 grupos de análisis procedentes de nueve países diferentes, un diseño experimental que permitió verificar no solo las capacidades de los satélites sino también la coherencia entre los distintos métodos de procesamiento utilizados por los diversos grupos de investigación.
Cabe señalar que la noticia proviene por el momento de una única fuente disponible en el material consultado, si bien se trata de la descripción de un estudio publicado en una revista sometida a revisión por pares; no constan por el momento informes independientes adicionales sobre la experimentación.
El dato más relevante sigue siendo la combinación entre la amplitud de la prueba —un año de observaciones, casi 750 pruebas, caudales de liberación muy diferentes entre sí— y la tasa de detección de los sensores dedicados, comprendida entre el 92 y el 100% de los eventos: una base empírica que refuerza la posibilidad de utilizar los datos satelitales como instrumento de verificación independiente de las emisiones declaradas por plantas e infraestructuras.
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