Presupuesto 2027, el Gobierno abre el diálogo solo con la Cisl: Cgil y Caritas contra los recortes
Sindicatos y Caritas critican la ley de presupuesto por los recortes a docentes y personal Ata, el endurecimiento de las pensiones y los fondos insuficientes para la sanidad pública; el ministro Tajani fijó un encuentro solo con la secretaria de la Cisl, Fumarola.
La ley de presupuesto 2027 recibe las primeras críticas organizadas de sindicatos y Caritas, que la consideran perjudicial para los sectores más débiles de la población. En el punto de mira hay tres capítulos: los recortes al personal docente y Ata en la escuela, un endurecimiento de las pensiones y financiaciones consideradas insuficientes para la sanidad pública. Lo recogen Il Fatto Quotidiano y Il Messaggero, dos medios que reconstruyen de forma independiente el frente crítico y los contenidos de la medida.
En el plano del método, el Gobierno ha optado por ahora por dialogar con un solo interlocutor sindical: el ministro de Asuntos Exteriores Antonio Tajani llamó por teléfono a la secretaria de la Cisl, Daniela Fumarola, fijando un encuentro dedicado a las enmiendas al presupuesto. Ningún contacto similar consta por el momento con Cgil y Uil, que quedan fuera de la mesa de negociación sobre los ajustes al texto.
La distancia entre el Gobierno y el resto del frente sindical emerge con claridad en las declaraciones recogidas por los dos medios. El director de Caritas italiana, don Marco Pagniello, resume así el riesgo implícito en los recortes a la sanidad pública:
“El riesgo es empujar hacia lo privado” — Don Marco Pagniello, director de Caritas italiana
En la misma línea crítica se sitúa la Cgil, que cuestiona el planteamiento general del presupuesto con una fórmula igualmente directa:
“Se ayuda a quien está bien, se abandona a quien está mal” — Cgil, sindicato
Más allá del debate sobre las medidas sociales, el texto del presupuesto contiene también una intervención menos discutida pero relevante para la financiación de la política: un artículo reduce del 26 al 19 por ciento la deducción fiscal sobre las donaciones a los partidos políticos, para importes comprendidos entre 30 y 30.000 euros al año. La medida afecta a un mecanismo de apoyo indirecto a los partidos a través de la palanca fiscal, y se inserta en un paquete presupuestario que, en conjunto, sindicatos y Caritas describen como desequilibrado en perjuicio de los sectores más frágiles.
El enfrentamiento entre las partes se juega ahora en el calendario de las enmiendas: la apertura de Tajani solo a la Cisl deja abierta la pregunta sobre cómo pretende el Gobierno gestionar las solicitudes de modificación que llegarán también de Cgil, Uil y del mundo del tercer sector representado por Caritas. La mesa fijada con Fumarola sigue siendo, por el momento, el único canal de diálogo hecho público sobre el tema de las enmiendas al presupuesto.
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