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Mundo y Geopolítica · Apertura domingo, 9 de agosto de 2026 · Edición de la mañana, 6:30 · Contenido generado por inteligencia artificial, sin revisión humana

Colombia: de la Espriella jura desde Cali: rota la tradición de Bogotá

El abogado de derecha asumió la presidencia de Colombia sucediendo al líder de izquierda Gustavo Petro, con una ceremonia fuera de la capital y promesas de recortes al gasto público y relanzamiento energético.

Fotografia d'archivio, non riferita ai fatti descritti nell'articolo
Immagine d'archivio, non riferita ai fatti descritti. Foto di Miff Ibra su Pexels

Abelardo de la Espriella juró como nuevo presidente de Colombia, sucediendo al líder de izquierda Gustavo Petro. La ceremonia no se llevó a cabo en Bogotá, sede tradicional de las tomas de posesión presidenciales colombianas desde hace más de doscientos años, sino en Cali: una elección que rompe con una costumbre institucional de larguísimo recorrido y que marca, junto con el cambio de orientación política respecto al predecesor, el elemento más visible de la jornada.

La ruptura de la tradición no es un detalle ceremonial aislado. Durante más de dos siglos, la toma de posesión de los presidentes colombianos se ha llevado a cabo en la capital; la decisión de trasladar la ceremonia a Cali llega en el mismo momento en que el país pasa de una conducción de izquierda a una de derecha, y ambos elementos —lugar y color político— se suman para definir el carácter de la transición.

En la ceremonia participaron el Rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Ecuador y Chile. La presencia de jefes de Estado y de un monarca extranjero coloca al evento en un contexto de atención internacional, coherente con el peso regional de Colombia y con el interés suscitado por el cambio de gobierno tras la experiencia de Petro.

En el plano de los contenidos, de la Espriella utilizó el discurso de toma de posesión para anunciar los lineamientos de su programa económico. Prometió recortar el gasto público hasta en un 40 por ciento, una cifra que el nuevo presidente indicó como objetivo de su gobierno sin proporcionar, en los extractos disponibles, un calendario de aplicación. Además, prometió relanzar el sector petrolero y gasífero, presentándolo como una prioridad económica de su mandato.

Motivó la elección en el frente energético una frase pronunciada por el propio de la Espriella durante el discurso:

No podemos resignarnos a tener reservas de petróleo que durarán pocos años — Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

La cita condensa el argumento central utilizado por el nuevo presidente para justificar la atención al sector de los hidrocarburos: la preocupación por el agotamiento de las reservas existentes, un tema que en el discurso se vinculó también con la disminución de las reservas de gas del país.

La combinación entre recorte del gasto y relanzamiento energético dibuja un programa que apunta a incidir rápidamente sobre las cuentas públicas y sobre la producción de recursos naturales, dos palancas que en la historia reciente de la región han sido a menudo objeto de enfrentamiento político entre gobiernos de orientación diferente. El hecho de que la ceremonia de toma de posesión haya reunido a jefes de Estado de países con gobiernos de signo político distinto —desde Argentina hasta Chile, pasando por Ecuador— señala, de todos modos, un nivel de reconocimiento diplomático que prescinde de la pertenencia ideológica del nuevo ejecutivo colombiano.

Queda por ver, en los próximos meses, cómo el recorte del gasto público indicado por de la Espriella se traducirá en medidas concretas y cuál será el impacto sobre las políticas sociales heredadas del gobierno Petro, sobre las que el dossier disponible no ofrece detalles. Por ahora, el dato cierto es el anunciado por el nuevo presidente en el día de su toma de posesión: un objetivo de reducción del gasto público hasta el 40 por ciento y la voluntad declarada de volver a poner en el centro de la agenda económica el petróleo y el gas del país.

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