El balance del terremoto en Colombia sube a 181 muertos
El sismo de magnitud 7.4 que golpeó el occidente de Colombia sigue haciendo crecer el recuento de víctimas, mientras miles de personas continúan incomunicadas en el departamento del Chocó.
El balance del terremoto que golpeó el occidente de Colombia continúa en aumento. Según las autoridades colombianas, el sismo ha matado hasta el momento al menos a 181 personas y ha dejado 2.595 heridos. La noticia proviene por el momento de una única fuente, una corresponsalía desde Pereira; ninguna confirmación independiente está disponible por ahora.
Los equipos de rescate luchan contra el tiempo para llegar al epicentro del sismo, situado en el departamento del Chocó, un área de difícil acceso que está ralentizando las operaciones de búsqueda y el recuento definitivo de las víctimas. Por el momento resultan desaparecidas al menos 195 personas según las cifras oficiales, pero las bases de datos que llevan organizaciones civiles indican una cifra mucho más alta, cercana a las cuatro mil. La brecha entre ambos recuentos refleja la dificultad de censar con precisión a una población dispersa en zonas rurales y montañosas, en gran parte todavía aisladas por las vías de comunicación dañadas.
El terremoto representa la primera gran crisis que el nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, debe afrontar desde que asumió el cargo. La gestión de la emergencia —desde la coordinación de los rescates hasta la comunicación de los datos a las familias en espera de noticias— se está convirtiendo en una prueba de fuego inmediata para un gobierno recién instalado, llamado a responder ante una catástrofe que afecta al mismo tiempo a miles de familias y a un territorio vasto.
La distancia entre el dato oficial sobre los desaparecidos y el de las estimaciones civiles no es un detalle secundario. En las primeras fases de un desastre de estas dimensiones, las cifras oficiales tienden a incluir solo a las personas registradas a través de los canales institucionales —hospitales, centros de acopio, fuerzas del orden—, mientras que las redes civiles recogen también los reportes informales de familias y comunidades que aún no han tenido acceso a los canales oficiales. Esta diferencia, típica de las primeras semanas tras un evento sísmico de esta magnitud, previsiblemente se reducirá a medida que los equipos de rescate avancen hacia las áreas más remotas del Chocó, pero en lo inmediato deja en suspenso el verdadero alcance de la tragedia.
Todavía no está claro cuántos de los edificios afectados son viviendas privadas, infraestructuras públicas o instalaciones productivas, ni cuál es el estado de las vías de comunicación que conectan el epicentro con el resto del país. El expediente disponible no ofrece, por el momento, detalles sobre la situación de los hospitales locales ni sobre la disponibilidad de recursos para la asistencia médica a la población herida, elementos que serán cruciales en los próximos días para evaluar la capacidad real de respuesta del sistema sanitario colombiano frente a un evento de esta escala.
El número de heridos, 2.595 según las autoridades, sumado a un balance de víctimas todavía en actualización, sitúa a este terremoto entre los eventos sísmicos más graves que Colombia haya enfrentado en los últimos años, aunque el expediente disponible no permite una comparación precisa con precedentes registrados en el país. Las próximas horas dirán si el número de desaparecidos oficiales se acercará a las estimaciones civiles o si la diferencia se reducirá a medida que avancen las búsquedas.
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