En Karahantepe una estatua de 11.000 años, y un pecio romano revestido de pez y cera
El ministerio turco anuncia el hallazgo de una figura humana sentada sobre un leopardo; otro grupo de investigación reconstruye las técnicas de impermeabilización de un barco de 2.200 años de antigüedad. Ambas noticias provienen de un único origen.
Dos anuncios arqueológicos con pocos días de diferencia, ambos con el mismo problema de verificación: la noticia existe, la documentación que la respalda no es consultable públicamente.
Karahantepe, una escultura compuesta
El ministro de Cultura y Turismo turco Mehmet Nuri Ersoy anunció el 25 de agosto de 2026 el hallazgo, en la campaña de excavación 2026 en el yacimiento neolítico de Karahantepe, en el sudeste de Turquía, de una escultura de unos 70 centímetros de altura que se remontaría a hace aproximadamente 11.000 años. Representa una figura humana sentada sobre el lomo de un leopardo.
El detalle más interesante del anuncio no es el sujeto sino la posición. Según lo comunicado, la escultura habría permanecido en el punto en el que fue depositada en época neolítica: apoyada en un asiento adosado al muro perimetral de un ambiente de unos tres metros de ancho, cuyo suelo estaba revestido de losas planas. Un objeto hallado en su ubicación original vale, para los arqueólogos, mucho más que un objeto aislado: permite leer la relación entre la escultura, el espacio que la contenía y el uso de ese espacio.
La noticia proviene por el momento de un único origen (el anuncio del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, recogido por el medio especializado Arkeonews); ninguna confirmación independiente disponible. No constan dataciones de laboratorio publicadas, ni un informe de excavación, ni un estudio sometido a revisión por pares. La atribución cronológica a hace aproximadamente 11.000 años es la indicada por el anuncio ministerial.
El pecio y los pólenes
El segundo caso se refiere a un pecio de nave romana de unos 2.200 años. Un grupo de investigadores analizó los revestimientos del casco, detectando el empleo de pez de pino y, en una parte del casco, de una mezcla de pez y cera de abeja. La investigación se difundió el 21 de agosto de 2026.
El elemento metodológicamente más destacable es el uso de los granos de polen atrapados en los revestimientos como trazador para reconstruir la procedencia de los materiales. La pez, para ser aplicada, se calienta: el polen que queda incorporado registra el entorno vegetal en el que el material fue producido y trabajado. Es un indicio geográfico que no procede de la madera de la nave ni de la carga, sino de la sustancia usada para hacerla estanca.
También aquí la noticia proviene por el momento de un único origen (el comunicado de la institución de investigación autora del estudio, difundido a través de ScienceDaily); ninguna confirmación independiente disponible. La información disponible no indica el lugar del hallazgo del pecio, la revista de publicación, el tamaño de la muestra analizada ni el origen geográfico efectivamente identificado por los pólenes.
Por qué importan juntas
Las dos noticias pertenecen a categorías distintas de conocimiento. La primera es un objeto: un hallazgo, comunicado por una autoridad política antes que por una revista científica. La segunda es un método: una técnica de análisis aplicada a un material que normalmente se describe y no se interroga.
En el primer caso la espera concierne al informe de excavación y a la datación; en el segundo, a la publicación íntegra del estudio, con los datos palinológicos y los criterios de atribución. Hasta entonces, ambas siguen siendo anuncios bien circunstanciados, no resultados consolidados.
El próximo paso verificable es documental en ambos casos: la publicación de la campaña de excavación 2026 de Karahantepe por parte de los organismos titulares, y el texto íntegro de la investigación sobre el pecio con la indicación de la sede editorial.
Fuentes: Arkeonews, ScienceDaily.
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