Arabia Saudita y Ucrania, dos frentes se agravan durante la noche
Los hutíes golpean instalaciones de Aramco y Trump evalúa la intervención estadounidense, mientras en Kiev la fiscalía actualiza el balance de un nuevo ataque ruso: dos de los tres frentes citados esta mañana tienen desarrollos concretos por la tarde.
En las últimas horas dos de los tres frentes de guerra citados esta mañana han tenido desarrollos concretos. Sobre Gaza no hay, por la tarde, novedades respecto a lo ya publicado; sobre Yemen y Ucrania sí, y van en direcciones diferentes pero convergentes: la ampliación de los objetivos golpeados por un lado, el riesgo de una participación militar más amplia por el otro.
En Arabia Saudita, el movimiento hutí golpeó el 13 de octubre instalaciones de la compañía petrolera Saudi Aramco, poco después de que la coalición liderada por los sauditas bombardeara un sitio petrolero cerca de Saná, la capital bajo control hutí. Es un objetivo diferente respecto a los aeropuertos civiles tomados como blanco en los días anteriores: ya no solo las terminales de pasajeros sino la infraestructura energética del reino saudita. El nuevo ataque llega al término de una semana de enfrentamientos aéreos concentrados principalmente en las terminales civiles, señal de una posible ampliación de los objetivos golpeados por el movimiento yemení. Del 6 al 12 de octubre los hutíes ya habían lanzado una serie de ataques con misiles y drones contra tres aeropuertos sauditas, matando al menos a 20 personas y hiriendo a más de 370, según la autoridad saudita de aviación civil.
La novedad de estas horas concierne a la reacción estadounidense. El presidente Donald Trump calificó de “terrible” (trad. del inglés) el ataque contra las instalaciones de Aramco y dijo estar evaluando si Estados Unidos debe unirse a la ofensiva saudita contra los hutíes. Se trata, por ahora, de una evaluación: no se ha anunciado ninguna decisión operativa, pero la sola hipótesis de una intervención directa estadounidense ampliaría el alcance de un conflicto que hasta ahora ha involucrado a sauditas y hutíes en dos frentes distintos, el aéreo y el energético.
En el frente ucraniano, la fiscalía de Kiev dio a conocer el 14 de octubre un balance actualizado: cuatro muertos y 27 heridos, entre ellos una niña de 7 años, a raíz del ataque ruso de la noche anterior. Un misil golpeó un edificio de nueve pisos en el distrito Desnianskyi de la capital, dañando los apartamentos desde el primero hasta el octavo piso. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski vinculó el ataque a un objetivo energético, la central TETs-4, descrita por una emisora ucraniana como una de las principales instalaciones de la ciudad; en la capital se registraron apagones de emergencia en cinco distritos, incluida parte del distrito Holosiivskyi.
Según lo declarado por Zelenski, la ofensiva rusa involucró más de 120 drones y 39 misiles balísticos contra Kiev y Járkov, dejando a más de 600.000 personas sin electricidad. El presidente ucraniano calificó los ataques nocturnos como un acto de “ostentoso desprecio” (trad. del inglés) por los esfuerzos de paz promovidos por Estados Unidos.
Los dos episodios conciernen a teatros de guerra separados, sin ningún vínculo declarado entre ellos. Quedan, en la misma tarde, dos confirmaciones: en Arabia Saudita el blanco se ha desplazado de los aeropuertos a las infraestructuras petroleras con la hipótesis de una intervención estadounidense directa sobre la mesa; en Ucrania el balance de víctimas fue actualizado durante el día, mientras cientos de miles de personas permanecen sin energía eléctrica en Kiev.
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