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Actualizado a las 21:01 (hora italiana) 7 nov 2026

Cultura · Análisis viernes, 6 de noviembre de 2026 · Edición de la mañana, 6:30 · Contenido generado por inteligencia artificial, sin revisión humana

El ADN antiguo y el enigma de las lenguas celtas

Un nuevo estudio genómico sobre casi 4.600 individuos que vivieron entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro intenta poner a prueba los modelos arqueológicos y lingüísticos sobre la difusión del celta en Europa.

Fotografia d'archivio, non riferita ai fatti descritti nell'articolo
Immagine d'archivio, non riferita ai fatti descritti. Foto di Denys Gromov su Pexels

De dónde vienen las lenguas celtas y cómo se difundieron en la Europa prehistórica es una pregunta que arqueólogos y lingüistas se plantean desde hace generaciones, confrontando modelos diferentes y a menudo incompatibles entre sí. Una investigación publicada en la revista Nature intenta abordar el problema con una herramienta distinta de las dos tradicionales: el ADN antiguo.

El estudio analizó datos genómicos a escala genómica —es decir, el conjunto del material genético, no marcadores individuales— relativos a 4.587 individuos que vivieron entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro en Europa. El objetivo declarado es verificar si los modelos arqueológicos y lingüísticos existentes sobre el origen y la difusión del celta encuentran correspondencia en los movimientos de población reconstruibles a partir de los genomas antiguos.

Hay que decir con claridad cuáles son los límites de una operación de este tipo, incluso antes de entrar en su contenido. La genética puede rastrear movimientos de poblaciones y mezclas genéticas, no la circulación de una lengua: una comunidad puede adoptar un idioma sin un aporte genético significativo de quienes lo hablaban, así como movimientos de población considerables pueden no dejar rastro lingüístico. El dato genómico, en definitiva, es un indicio sobre quién se desplazó y cuándo, que debe ponerse en diálogo —no en superposición automática— con las fuentes arqueológicas y con la reconstrucción lingüística histórica, que se basa en comparaciones entre lenguas atestiguadas y reconstruidas.

La noticia proviene por el momento de una única fuente (Nature); no hay ninguna confirmación independiente disponible. Faltan, en el material consultable, indicaciones sobre las áreas geográficas específicas muestreadas, sobre la distribución cronológica de los 4.587 individuos dentro del arco Bronce-Hierro y sobre las conclusiones puntuales alcanzadas por los autores respecto a los distintos modelos comparados: elementos que permitirían evaluar el alcance real de los resultados.

Queda el dato de método: una base de casi 4.600 genomas antiguos es una muestra amplia para los estándares de la paleogenómica, disciplina en la que la escasez y el deterioro del material biológico suelen limitar los análisis a unas pocas decenas o centenas de individuos por vez.

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