Tras Wall Street, las Bolsas europeas abren en rojo
La sesión negativa de Wall Street del jueves se propaga a Europa y Asia el viernes por la mañana: Fráncfort la peor, mientras el gas baja de los 90 euros.
Tras el desplome de Tokio relatado esta mañana, el viernes les toca a las Bolsas europeas abrir en caída, arrastradas por la sesión negativa de Wall Street del 5 de noviembre. En Nueva York el Nasdaq perdió el 5,5%, el S&P 500 el 4,4% y el Dow el 3,4%, con las ventas concentradas en los valores de semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos — el mismo sector que ya había mostrado señales de nerviosismo en los días anteriores.
En Europa la plaza peor parada es Fráncfort, que cede el 2,2%. Le sigue Londres, con una caída de dos puntos porcentuales, mientras que París y Ámsterdam limitan las pérdidas al 1,6% y al 1,2%, respectivamente. El panorama asiático no es mejor: los mercados bursátiles del área Asia-Pacífico cerraron todos en baja, a raíz del tropiezo de Wall Street y de los temores vinculados a los resultados de las elecciones de mitad de mandato estadounidenses, que según los analistas podrían frenar las inversiones en los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial.
Es un temor que vincula directamente el resultado electoral relatado esta mañana con los movimientos de los mercados de hoy: no un simple contragolpe técnico sobre los valores tecnológicos, sino una lectura que entrelaza Washington y Wall Street en el mismo razonamiento sobre las futuras inversiones en infraestructuras para la inteligencia artificial.
En el frente de la energía el panorama es distinto. El gas natural europeo confirma su descenso y cede el 3%, bajando a 88 euros por megavatio-hora. El petróleo, en cambio, se mueve de manera más calma, en torno a los 90 dólares por barril, sin mostrar los sobresaltos que están golpeando a los índices bursátiles.
El contraste entre los dos mercados — materias primas energéticas relativamente estables y valores tecnológicos en fuerte baja — confirma que la corrección en curso sigue concentrada en un sector específico, el vinculado a la inteligencia artificial y a los semiconductores, más que en un deterioro generalizado del panorama macroeconómico global. Queda por ver, en las próximas sesiones, si la presión sobre los valores tecnológicos se extenderá a otros sectores o permanecerá aislada.
← Archivo · Portada · Editoriales anteriores · Señala un error · Artículo original (en italiano)